domingo, 14 de marzo de 2010
En el Rally no hay ketchup
sábado, 23 de enero de 2010
El Rally Dakar debe desaparacer
Enero de 2009
Ecologistas en Acción ha manifestado siempre su rechazo a la celebración del Rally Dakar por los numerosos impactos ambientales que ocasiona la celebración de esta competición en los lugares por donde transcurre. El tránsito de más de 800 todoterrenos, además de camiones y motos por recorridos en su mayor parte semivírgenes produce un severo impacto ambiental, directo e indirecto. A la contaminación atmosférica y acústica que producen, se une la erosión del suelo (cada
La bici según Eduardo Galeano
Libro: Ser como ellos y otros artículos (artículos y ensayos escritos entre 1989 y 1992)
De El derecho a la alegría (página 83):
"Yo me imagino a Montevideo llena de bicicletas. ¿Por qué no ponen los carriles de una buena vez? Carriles en la rambla, en las avenidas, en las calles anchas. La bicicleta se usa poco, por el peligro de que te rompan el cráneo. Montevideo podría ser, debería ser, la primera ciudad latinoamericana capaz de reaccionar contra la religión norteamericana del automóvil. ¿Por qué no? ¿Por colonialismo mental? La bicicleta es el medio de transporte más barato, sin contar las piernas, y no envenena el aire, ni contamina el silencio, ni tapona las calles. Si hubiera carriles, el país ahorraría petróleo y mucha gente ahorraría pasajes y se liberaría del tormento de los ómnibus repletos".
Libro: Patas arriba. La escuela del mundo al revés (1999)
De La impunidad del sagrado motor (página 250):
"En 1992, hubo un plebiscito en Ámsterdam. Los habitantes resolvieron reducir a la mitad el área, ya muy limitada, por donde circulan los automóviles, en esa ciudad holandesa que es el reino de los ciclistas y de los peatones. Tres años después, la ciudad italiana de Florencia se rebeló contra la autocracia, la dictadura de los autos, y prohibió el tránsito de autos privados en todo el centro. El alcalde anunció que la prohibición se extenderá a la ciudad entera a medida que se vayan multiplicando los tranvías, las líneas de metro, los autobuses y las vías peatonales. Y también las bicicletas: según los planes oficiales, se podrá atravesar toda la ciudad, sin riesgos, por cualquier parte, pedaleando a lo largo de las ciclovías, en un medio de transporte que es barato y no gasta nada, ocupa poco lugar, no envenena el aire y no mata a nadie, y que fue inventado, hace cinco siglos, por un vecino de Florencia llamado Leonardo da Vinci".Libro: Úselo y tírelo. El mundo del fin del milenio visto desde una ecología latinoamericana (1994, 1988)
La bicicleta como desgracia (página 165):
"Los automóviles no votan, pero los políticos tienen pánico de provocarles el menor disgusto.
Ningún gobierno latinoamericano, civil o militar, de derecha, centro o izquierda, se ha atrevido a desafiar al poder motorizado.
Es verdad que recientemente Cuba se ha llenado de bicicletas, pero eso no había ocurrido durante los treinta y pico años de revolución durante los cuales Cuba pudo haber elegido ese vehículo muy barato, que no ensucia el aire y que no requiere más combustible que el músculo humano. No: la bicicleta aparece masivamente en Cuba cuando no hay más remedio, porque no queda ni una gota de petróleo: no como una alegría disfrutable, sino como una calamidad inevitable".
La bicicleta como pasatiempo (página 167):
Alemania es el reino de las bicicletas. Hay casi una bicicleta por habitante. Pero eso no significa que la mayoría de los habitantes use la bicicleta como medio de transporte. En los fines de semana, las autopistas se llenan de bicicletas... acostadas sobre los automóviles. En un reciente artículo publicado en el Zeit magazin, el periodista Michael Miersch explica que la bici ayuda al medio ambiente
solamente cuando sustituye al auto, por ejemplo, en el camino hacia el trabajo. Los ciudadanos que en los fines de semana viajan hacia la naturaleza con la bicicleta encima del auto, no resuelven ningún problema: crean más problemas.
¿Por qué no? (página 167):
"Yo vivo en una ciudad donde hay un coche de uso privado cada ocho habitantes, lo que todavía es poco si se compara, pero la cantidad de automóviles crece peligrosamente año tras año y nuestro índice de accidentes mortales es uno de los más altos del mundo. Los pocos montevideanos que usan la bicicleta como vehículo "en el camino hacia el trabajo" arriesgan convertirse en mártires de la ecología.
A los uruguayos nos gusta discursear sobre la calidad de vida, pero Montevideo se sigue perdiendo la oportunidad de poner en práctica una lindísima experiencia de transporte alternativo. La bicicleta sería un medio de transporte perfectamente posible, como medio único o complementario, para muchísima gente.
¿Por qué no se instalan, de una buena vez, los imprescindibles carriles? Bastaría con colocar un bloque cada metro, a lo largo de los senderos libres. Lugar, hay. Y donde no hay, se puede inventar. ¿O acaso sólo se pueden ensanchar las avenidas para reducir el espacio humano en beneficio del automóvil? (Cuando a modo de consuelo nos dejan, en las veredas mínimas, unos arbolitos bonsái).
Montevideo tiene todavía un tamaño bastante humano, con distancias que no asustan al pedal; y aunque no es una ciudad llana, su suave lomerío no obliga a extenuantes subibajas, con excepción de unos pocos repechos empinados. Y hasta el clima ayuda. No sufrimos los calores de Cantón ni los fríos de Ámsterdam, ciudades donde ni los calores ni los fríos impiden que la bicicleta sea el medio de transporte más frecuente".
lunes, 29 de diciembre de 2008
El último tren de Portas

La implantación de líneas de tren de alta velocidad en España continúa generando movilizaciones de protesta. El enorme impulso que este tipo de transporte ferroviario ha recibido en la última década por parte del Estado español, conlleva modificaciones en la estructura del transporte público. Según denuncian las diversas plataformas, asociaciones y colectivos implicados en las protestas, estas modificaciones en numerosas ocasiones generan perjuicios sociales, económicos y ambientales.
Para Ecologistas en Acción, prevalece la falacia del supuesto desarrollo asociado a estas infraestructuras, ya que, si todas las inversiones realizadas en trenes de alta velocidad se hubiesen repartido por la red de ferrocarril existente, las mejoras de velocidad y de los servicios, por ejemplo en cercanías, favorecerían a muchas más personas y tendrían mucho menos impacto ambiental.
Uno de los últimos episodios de esta transformación está ocurriendo en Galicia. Allí, el 70% de las estaciones de ferrocarril del denominado Eje Atlántico habrán sido eliminadas para 2012, lo que supondrá la desaparición de los servicios y vías tradicionales y afectará a más de 230.000 personas. La Plataforma Salva o tren denuncia que no se ha previsto una alternativa viable ecológica y socialmente responsable. Esta plataforma fue constituida el 28 de marzo por varias asociaciones de todo el territorio gallego, a partir de las movilizaciones realizadas por la Coordinadora en defensa del tren regional ‘Portas non pode perde-lo tren’, creada como respuesta a la eliminación del tramo entre Portela y Vilagarcía de Arousa –que conlleva el cierre de la estación de Portas– con la entrada en funcionamiento del tramo de tren de alta velocidad denominado Variante de Portas.
A pesar de las movilizaciones, el pasado 20 de julio se llevó a cabo la eliminación del tramo y el cierre de la estación, denunciada por la Plataforma Salva o tren en una serie de acciones entre las que destaca la ocupación de las vías por parte de los vecinos de Portas durante la parada del “último tren” que circuló por esas vías. Según ha denunciado reiteradamente esta plataforma “la implantación del tren de alta velocidad está suponiendo la eliminación de trayectos y estaciones del servicio ferroviario de proximidad”. Para ellos, esto se debe a que los recorridos de alta velocidad se superponen a las principales líneas de transporte ferroviario regional, con lo que, en vez de incrementar la diversidad de la oferta de transporte público, se restringe.
Asimismo, afirman que “la alta velocidad no soluciona los problemas de los pueblos y aldeas gallegas, los cuales requieren de servicios públicos de transporte que los conecten entre sí y con los grandes núcleos urbanos, por lo que es necesario defender y fomentar el servicio público del tren regional, hasta la creación de un futuro tren de cercanías que garantice el desarrollo sostenible, la preservación del medio natural y el futuro de las villas y aldeas de Galicia”.
Fernando Gómez, coordinador general de la Plataforma Salva o Tren expresó a DIAGONAL su preocupación “ante la falta de respuestas por parte de las administraciones regionales y nacionales, y lo que es mas grave: la presión por parte de las subdelegaciones de Gobierno en forma de multas a aquellas personas que, a pie de vía, participan en las movilizaciones contra el cierre de estaciones y el levantamiento de las vías tradicionales. Hasta el momento se han impuesto varias multas a activistas. Es el caso de Lucía La Torre, multada con 1.500 euros por hablar por un megáfono durante una concentración. O multas de 500 euros por, según la Subdelegación, haber convocado por teléfono a la gente a acudir a una concentración”.
Tren de cercanías
El último capítulo ocurrió el 11 de noviembre, cuando por octava vez se intentó expulsar a los operarios de la Administración de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) de la vía en Portas, a la que acudían para instalar una topera (una topera es un dispositivo fijo generalmente colocado en vías terminales cuya misión es detener la circulación del tren). Según la Plataforma Salva o tren, la colocación de las toperas supone un paso más para el desmantelamiento de las vías. Los operarios llegaron acompañados por 20 guardias civiles, algunos de ellos enviados directamente por la Subdelegación de Gobierno.
Según Gómez, la Plataforma Salva o tren expresa la necesidad de un modelo ferroviario que sirva a todos los gallegos y no sólo a los que viajan entre las grandes ciudades. El objetivo es que se elabore un proyecto de tren de cercanías parecido al que disfrutan otras comunidades como Madrid o Barcelona “a pesar de que en esos casos tampoco se invierten los recursos suficientes, como quedó de manifiesto con los problemas del tren de cercanías en Barcelona”. La Plataforma Salva o tren considera que es necesario redistribuir el actual reparto del transporte, de forma que se potencien los modos menos agresivos para el medio social y natural, reivindicando el transporte colectivo y los servicios del tren de cercanías, modificando el reparto inversor en infraestructuras y material ferroviario, de forma que se mejore y potencie la red convencional, de modo que se termine con la actual polarización a favor del tren de alta velocidad.
Alta devastación: los estragos del TAV
La resistencia contra el TAV en el País Vasco ha cumplido más de 15 años. Las asociaciones que se oponen a la línea de alta velocidad denuncian el desplazamiento de pueblos y la destrucción de la orografía que acarrea el proyecto. Está previsto que la red, que unirá la meseta con Vitoria, San Sebastián y Bilbao, se inaugure en 2010. En Val di Susa, en los Alpes italianos, las protestas contra la línea de alta velocidad, que culminaron con una manifestación de más de 80.000 personas, lograron frenar el TAV Turín- Lyon, que el Gobierno italiano sigue considerando una de sus prioridades. Allí donde se proyectan, los trenes de alta velocidad recorren una línea similar: Mientras organismos, promotoras e inversores terratenientes manifiestan que el ferrocarril modernizará las comunicaciones; gobiernos locales, vecinos y grupos ecologistas critican el alto coste de los proyectos. Para alcanzar la velocidad de crucero, que supera los 300 km/h, el TAV requiere un trazado casi rectilíneo, lo que conlleva la construcción de túneles y viaductos, con la consiguiente alteración en el paisaje.
La ETA no cabe en la lucha ecologista
Publicado en SDP (El Sendero del Peje)
Condenan ecologistas atentado de ETA
Madrid, 8 Dic (Notimex).- Las cinco principales organizaciones ecologistas de España condenaron el más reciente atentado de la organización separatista vasca ETA mediante una carta conjunta que publicó hoy el diario El País.
La misiva es una reacción al hecho de que ETA utilizó la causa ecologista como justificación del asesinato, el pasado miércoles, del empresario Ignacio Uría Mendizábal, responsable de una de las sociedades adjudicatarias del Tren de Alta Velocidad en el País Vasco.
La carta, firmada por responsables de Greenpeace España, WWF/Adena, Ecologistas en Acción, SEO/Birdlife y Amigos de la Tierra, subrayó que “ETA no cabe en la lucha ecologista”.
“Este crimen no sólo es una atrocidad injustificable, sino que perjudica gravemente a la causa que pretendidamente defiende”, señalaron.
“ETA mata a las personas y también lesiona y hiere de gravedad las causas y las ideas”, enfatizaron.
Las organizaciones expresaron su “profundo dolor” por el crimen, hicieron llegar su apoyo y solidaridad a la familia de la víctima, y apuntaron al desprestigio que esto supuso a su propia causa, que siempre fue y será pacífica.
La carta afirmó que “la ciudadanía vasca tiene un alto nivel de conciencia ambiental”, hecho que los firmantes creen causa directa de que ETA atente repetidamente en medio de campañas de defensa del medio ambiente.
“No nos arrogamos otra representatividad que la de nuestras organizaciones”, prosiguieron, “no queremos defender el medio ambiente ni parar la destrucción de los ecosistemas así, mediante el asesinato de una persona”.
Los firmantes dijeron no permitir que la organización separatista hable por ellos: ETA “no va a conseguir que modifiquemos nuestras opiniones y posiciones sobre el Tren de Alta Velocidad (TAV)”.
Finalmente, apuntaron que “es tiempo de silencio, de apretar los puños y de decir solamente: no en nuestro nombre, no en nombre de la ecología”.
ETA ya venía amenazando desde hacía meses a los empresarios que participan en las obras del TAV, argumentando que los intereses de la construcción del tren eran ajenos a los de los nacionalistas vascos.
“No hay un solo beneficio y, por lo tanto, lo único que nos quedará será la cicatriz de cemento que atravesará nuestro pueblo de punta a punta”, aseguró ETA en unos documentos encontrados en la sede de PCTV-ANV, partido en vías de ilegalización.
domingo, 7 de diciembre de 2008
Ferroviarios y ecologistas por el Tren convencional
Tren de Alta Velocidad en Cantabria
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Ecologistas en Acción, el Sindicato Ferroviario (SF), Sindicato Federal Ferroviario de la Confederación General del Trabajo (CGT-SFF) y ARCA desaconsejan la opción de la Alta Velocidad y la consideran incompatible con la modernización integral de la red ferroviaria cántabra, que precisa también de la mejora del tráfico de mercancías y del servicio de cercanías.
Los sindicatos ferroviarios y las asociaciones ecologistas consideran saludable y oportuno el proceso de debate abierto sobre la Alta Velocidad en Cantabria, pero lamentan que se esté haciendo sobre una base informativa muy parcial y sesgada, sin integrar los costes de construcción y conservación, la viabilidad de su explotación, o los impactos sociales, económicos y ambientales.
El transporte ferroviario en Cantabria tiene que ser atractivo en tiempos de viaje, precio y comodidad para que decenas de miles de personas lo puedan utilizar a diario. Además es imprescindible para el desarrollo del puerto y el transporte de mercancías
Hay que destacar el hecho que la diferencia de ancho de la vía convencional con la Alta Velocidad (1,668/1,442) es insalvable en el caso del tráfico de mercancías y que, además, no existe un mallado de Alta Velocidad por la geografía nacional y las pocas líneas existentes no tienen apenas acceso a los principales puntos de cargas y distribución.
Tampoco el servicio de Cercanías se vería beneficiado con la instalación de la Alta Velocidad, cuando se trata del servicio más demandado por los usuarios del tren en Cantabria y sufre importantes carencias en cuanto a velocidades comerciales así como problemas de fiabilidad y congestión de la actual infraestructura.
Por lo tanto tendríamos una costosísima infraestructura sólo para el tráfico de muy pocos trenes en Alta Velocidad cuyos criterios para las paradas comerciales (poblaciones mínimas de 50.000 habitantes y distancia entre estaciones superior a 100 kilómetros) no justifica, por ejemplo, ninguna parada entre Santander y Palencia, lo cual supondría una grave pérdida de accesibilidad al ferrocarril para muchas comarcas.
Ferroviarios y ecologistas apuestan por el ferrocarril convencional con velocidades hasta 220 Km/h con ancho nacional y traviesa polivalente para facilitar la transición al ancho internacional. Esta opción se acomoda perfectamente a la realidad orográfica y poblacional de Cantabria, que lo que demanda es un ferrocarril rápido, accesible y que vertebre el territorio de la Comunidad Autónoma.
Este modelo alternativo rellena todas las lagunas que la Alta Velocidad no puede cubrir y supone una verdadera modernización integral del servicio ferroviario, con menores costes de inversión, explotación y mantenimiento, así como un menor impacto ambiental.
Publicado por Ecologistas en Acción: http://www.ecologistasenaccion.org
viernes, 7 de noviembre de 2008
El desastre ferroviario
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| Publicado el 26/9/2008 en IADE.org.ar - Revista de Ciencias Sociales Realidad Económica |
El estado calamitoso de los ferrocarriles es consecuencia de una política de Estado, es decir, de la continuidad a través de numerosos gobiernos, de una política de destrucción del ferrocarril. La perversión y falta de criterio de estas políticas se agrava en el contexto del aumento del precio del petróleo y del agravamiento del deterioro ambiental, tendencias que recomiendan fortalecer el sistema de transporte ferroviario frente al automotriz. La destrucción del ferrocarril comenzó con el gobierno de Frondizi, con la implantación del modelo que privilegia el transporte automotriz, siguió con la política de destrucción estatal de la dictadura, y se profundizó con la privatización menemista, que no sólo redujo el kilometraje sino que permitió el desarme de la industria ferroviaria. La responsabilidad de la situación ferroviaria no es sólo del Ejecutivo. En el oficialismo en general y en la oposición, hay numerosos personajes que aprobaron las privatizaciones de ferrocarril y de todo lo demás, y que fueron cómplices del descontrol en la prestacion de los servicios en sucesivas administraciones, y que ahora claman al cielo.
Artículos relacionados:
. La privatización y regulación de los ferrocarriles en Argentina. La dimensión de lo político en las políticas de reestructuración de sector / Ruth Fólder
. La hora de los trenes / Mariano Kairuz
. Aprender a renacionalizar / Félix Herrero - Elido Veschi
El lock out agrario puso de manifiesto las graves distorsiones del sistema de transporte de cargas: su concentración en el segmento automotor y su vulnerabilidad ante las interrupciones de ruta.
La situación del sistema es el producto de décadas de políticas destinadas a privilegiar las industrias automotriz y petroleras, a costa del ferrocarril pero, además, sin construir una red vial adecuada.
Estas políticas, que tuvieron su paroxismo con las privatizaciones de los noventa montaron un sistema costoso para los ciudadanos, la producción, el Estado y el medio ambiente.
En este contexto, el proyecto de instalar un tren de alta velocidad revela la falta de una política integral de transporte: el tren de alta velocidad será un costoso injerto en una red ferroviaria destrozada y absorberá recursos que podrían dedicarse a recomponer la red existente.
INTERESES CONTRA EL FERROCARRIL
En Europa desde el siglo XIX el desarrollo del ferrocarril tuvo un papel determinante en la unificación del espacio geográfico, decisivo para el aumento de las transacciones económicas y la consolidación del estado nación. En Argentina y otros países periféricos los ferrocarriles, como las redes viales o los enclaves portuarios se diseñaron de acuerdo a los intereses de los sectores exportadores y de los países importadores que contaban, además, con los medios financieros y técnicos para desarrollar las infraestructuras.
Aún con distorsiones y deficiencias, en el sistema ferroviario se desarrolló una serie de talleres de construcción y reparación y se generaron demandas para la industria local. Algunas de las actividades alcanzaron un buen nivel técnico y el país llegó a exportar material ferroviario. El gobierno “desarrollista” de Arturo Frondizi, da un vuelco a la política de transporte privilegiando el automotor. Esa orientación combinó la “racionalización ferroviaria” (provocando una resistencia masiva de trabajadores) con la promoción de inversiones en la industria automotriz, el petróleo, la petroquímica y el caucho.
Este esquema, que se mantiene hasta nuestros días, benefició a las empresas petroleras, automotrices, cementeras y de construcción, y capturó la adhesión del sindicalismo vinculado al transporte automotor. En los años noventa la política se profundizó con una privatización del servicio ferroviario, que condujo a su reducción y desmembramiento.
La red ferroviaria argentina llegó a ser la más extensa de América Latina y el país era pionero en la fabricación de material de transporte. Entre los años cincuenta había alcanzado los 55.000 km., en los noventa se había reducido a 44.000 y luego de la privatización a 10.000 km.
El desmantelamiento ferroviario concentró el transporte de cargas y de personas y el sistema automotor que, en la actualidad, este transporta el 90% de las cargas y pasajeros. En Estados Unidos la participación del ferrocarril en el transporte de carga supera el 30% y en Europa ronda el 10%.
El tren tiene, incluso, una bajísima participación en las crecientes cosechas de granos y oleaginosos, tanto por la reducción de la red como por el deterioro de las líneas que siguen operando. Según un trabajo elaborado por el Foro de la Cadena Agroindustrial, en 2005, el ferrocarril Belgrano, la red más importante de cargas que atraviesa la cuenca agrícola y une ciudades industriales, transportó el 10% de su potencial en toneladas. La concentración del transporte de cargas en el modo automotor es irracional desde el punto de vista de los costos y de la velocidad: una formación ferroviaria, con una locomotora, puede arrastrar la cara equivalente a 50 camiones pesados y, según una investigación del especialista Alberto Müller, una recomposición del ferrocarril de cargas permitiría reducir esos costos entre un 10% y un 15%.
En términos generales, el esquema basado en el transporte automotor produjo numerosas y graves distorsiones económicas y sociales:
- determinó una creciente dependencia del petróleo y el gas, que se profundizó precisamente en el momento en que comenzaban a aumentar de precio (El precio actual del petróleo es más de cinco veces superior al momento de las privatizaciones de los noventa);
- debido a que la red vial no se expandió, la recuperación de la economía y de los tráficos dio lugar a una saturación de rutas y caminos y del tránsito urbano, con el consiguiente aumento de costos de transporte;
- la mayor utilización de combustibles fósiles aumenta el deterioro del medio ambiente;
- la reducción de la red ferroviaria provocó el cierre de 800 estaciones desconectando amplias zonas y condenando a muchos pueblos a la desaparición y fomentando la emigración hacia los centros urbanos;
- el aumento del transporte automotor redujo la seguridad vial. En este sentido, la epidemia de siniestros viales, que causa un promedio de veinte muertes diarias, es en parte una consecuencia social de la política de transporte iniciada en los noventa y sostenida hasta el presente;
- la reducción de redes y de talleres produjo desocupación directa, por los despidos en las empresas ferroviarias, e indirectas en las industrias locales que abastecían al servicio. El número de trabajadores ferroviarios se redujo de 95.000 a 14.000 en quince años. En el conjunto del servicio de transporte se perdieron más de 100.000 puestos de trabajo y en la industria del transporte más de 40.000. La desaparición de talleres se debió, principalmente a los cierres decretados, pero también a que los que quedaron en pie, como los de Tafí Viejo y La Banda de Santiago del Estero, fueron saqueados (El tema es objeto de investigaciones judiciales);
- la caída de la demanda de los ferrocarriles afectó a numerosas empresas locales fabricantes de material de transporte y repuestos, lo que implicó la pérdida de capacidades tecnológicas. Un ejemplo dramático de este proceso es el de la fabricación de rieles, un producto de tecnología relativamente compleja, según relata el ingeniero ferroviario Elido Veschi. Hasta los noventa, la siderúrgica estatal Somisa fabricaba rieles con un buen nivel tecnológico y era la única en América Latina en su tipo. Cuando se privatizo, el tren de laminado fue desmontado.
El desgaste y deterioro de los rieles existentes, por la falta de reposición, explica que los trenes en operación tengan que circular a baja velocidad. Incluso en algunas locomotoras se modificaron los sistemas de transmisión para que se adaptaran a las menores velocidades actuales.
ORGANIZACIÓN PERVERSA DEL FERROCARRIL
Con la privatización, el sistema ferroviario fue dividido en “unidades de negocios” y entregado a operadores que lo administran de acuerdo a su ecuación de beneficios.
La descentralización no permite administrar racionalmente los recursos y distribuirlos según las necesidades y posibilidades de cada línea. En una gestión centralizada, una necesidad de locomotoras o vagones de un segmento puede ser cubierta por los recursos libre de otro. En una administración fragmentada pueden coexistir necesidades y materiales ociosos, lo cual aumenta el costo total de la operación.
En el caso de las líneas de carga, el tránsito está organizado básicamente de acuerdo a las necesidades de las empresas que los gestionan, las cuales pertenecen a grupos agropecuarios o productores de materias primas. En esos casos las formaciones son parte del movimiento interno de las empresas de los operadores: el tren del grupo de Aceitera General Deheza transporta casi exclusivamente los insumos y los productos de la empresa; el 80% de la carga de Ferrosur, operado por el grupo brasileño Camargo Correa (Que compró Loma Negra a la empresa Fortabat) es cemento y minerales.
Por eso, sostiene Veschi, la recomposición del sistema exigiría, no sólo aumentar la inversión en el sistema, sino cambiar la actual organización por una administración centralizada a la cual deben integrarse los operadores privados. Ese es, precisamente, el sistema vigente en España y otros países con operadores ferroviarios privados.
En el sistema vigente, la lógica dominante es la rentabilidad de cada operador privado, la cual surge del incumplimiento de los compromisos de inversión y mantenimiento y, últimamente, de los subsidios. En algunos casos de trenes de pasajeros, los subsidios superan los ingresos de boletería y son entregados sin control de cumplimiento de obligaciones del prestatario. Más aún, como señalan varios especialistas, las empresas ferroviarias declaran como inversiones (que son financiadas por el Estado) gastos de mantenimiento que deberían pagar ellas, sin ser molestadas por autoridades o reguladores.
En los últimos años el sistema registró pocos cambios en relación al heredado del pasado. Uno de ellos es que algunas líneas de transporte de pasajeros de larga distancia se reactivaron pero con servicios de baja calidad. Las deficiencias de servicio de pasajeros obligaron al Estado a recuperar algunos servicios como en el caso del Metropolitano-Roca, gestionado por el grupo Taselli. Otro es que, varios gobiernos provinciales y el nacional están gestionando la recuperación de algunos ramales del Belgrano.
Por otra parte, todavía se mantiene la emergencia ferroviaria dictada en 2002 por la cual no se aumentan los pasajes pero tampoco se llama a licitaciones para mantenimiento o capitalización.
EL TREN BALA PERDIDA: UNA PROFUNDIZACIÓN DE LAS DISTORSIONES
En este contexto apareció el proyecto del tren bala que uniría Buenos Aries con Rosario, y estaría conectado a otro de menor velocidad, con locomotoras diesel, para unir Rosario con Córdoba.
El costo del proyecto, incluyendo los intereses, será de 3.900 millones de dólares que serán financiados con un crédito del banco Societe Generale, a 15 años y con cinco de gracia. El banco entregará el dinero directamente al constructor y a cambio recibirá una garantía del Estado. Las obras fueron adjudicadas al consorcio Veloxia, encabezado por la francesa Alston, especialista en sistemas de trenes de alta velocidad y formado también por Yesca, una constructora argentina que perteneció al grupo Macri hasta que fue vendida a Ángelo Calcaterra, sobrino de Franco Macri y Emepa, de Gabriel Romero, dueño de Hidrovía y concesionaria de Ferrovia. El contrato comprende la importación de material libre de impuestos.
El tren alcanzará una velocidad de 320 km. por hora cubriría el trayecto Rosario-Buenos Aries en 90 minutos. Un tren convencional podría circular a 120 km. por hora tardando el doble de tiempo, pero a un costo mucho menor que el de alta velocidad, por el tipo de material rodante y de infraestructura que necesita y por el menor gasto de energía.
Según Veschi, con la mitad de los fondos que se esperan gastar con el tren de alta velocidad podrían reconstruirse 11.000 kilómetros vías para trenes de carga, 7000 kilómetros de los cinco grandes ramales a las provincias, comprarse 300 locomotoras y cientos de vagones nuevos para circular a 120 Km. por hora.
Alberto Müller considera, por su parte que, si se articula la recuperación del transporte de cargas con el de pasajeros interurbanos el servicio ferroviario sería viable con trenes de velocidades máximas de 130 km. entre los principales centros urbanos. Un tren de mayor velocidad sería costoso en relación al mercado potencial y sólo podría funcionar con elevados subsidios. A esto debe agregarse que, en los costos informados hasta el momento, no se incluyen dos datos clave.
Uno, el costo de la generación de energía que demandará el funcionamiento del tren. Según Elido Veschi, un tren de las características como el proyectado consume en promedio la electricidad que necesita una ciudad de.75.000 personas y en el momento de arranque, la de una similar a Bahía Blanca.
Si el proyecto se lleva a cabo, el Estado, en un contexto de insuficiencia de la oferta energética, tendrá que invertir para proveer energía a la nueva y lujosa criatura.
Otro es que, en actual trazado de las vías no podría circular un tren de alta velocidad, que necesita recorridos más rectos y curvas más abiertas, por lo cual la construcción del tren bala requeriría compras de terrenos actualmente construidos o explotados para instalar los rieles.
En plena discusión por el lanzamiento del tren bala, el Gobierno promulgó la Ley de Reordenamiento Ferroviario. La nueva legislación, no especifica la creación de un sistema unificado, como proponía el proyecto oficial original luego modificado en el Congreso. Crea dos empresas estatales, una que se encargará de las inversiones y otra de los servicios. De este modo, abre la posibilidad de que se mantenga en lo fundamental el esquema actual con una empresa pública pagando la infraestructura y otra sin capital que subcontrata con empresas privadas que prestan los servicios cobrando boletos y subsidios. Es una figura similar a la de Enarsa, una empresa petrolera sin capital, y Lafsa, una empresa aeronáutica que no tiene aviones.
Por otra parte, la nueva Ley concentra el poder de decisión en el Ministerio de Planificación y permite contratar sin licitación pública. El perfil definitivo del sistema dependerá de la reglamentación de la ley, que deberá hacerse en 6 meses.
SIN TRENES A LA TECNOLOGÍA
Uno de los argumentos oficiales para justificar el proyecto del tren de alta velocidad es que constituirá un aporte al desarrollo tecnológico. Esto no es así. El desarrollo tecnológico supone la posibilidad de absorber la tecnología importada a través de transferencias de conocimientos y de tener los instrumentos y conocimientos indispensables para procesar esa tecnología, de “abrir los paquetes tecnológicos”. De otro modo, se importan paquetes cerrados que generan enclaves de alto contenido tecnológico en ambientes atrasados.
Dada la casi inexistencia de talleres y las diferencias tecnológicas entre el material que opera en el país y el que se necesitaría, el tren y el mantenimiento serían casi totalmente importado. Esto sumado a las condiciones de los talleres existentes no habría oportunidad de absorber la tecnología de un tren moderno.
Un ejemplo en contrario es la actitud de China. La potencia oriental también está instalando trenes de alta velocidad con inversiones extranjeras pero con asociaciones con empresas locales (joint ventures) para obtener transferencias de tecnología. Esto no está contemplado en el proyecto argentino.
En Europa la construcción de los trenes de alta velocidad surgió de un programa estratégico de transporte formulado en los años setenta, que contemplaba la situación energética, el aumento de la demanda de transporte y la cuestión ambiental.
La política europea de transporte incluye planes para mejorar la conectividad de las redes nacionales, mejorar la calidad de los servicios, reducir el tránsito aéreo en fuerte crecimiento y fomentar el transporte marítimo.
Como parte de la nueva orientación, algunos estados o empresas desarrollaron sus propias tecnologías que aplicaron en sus merados y luego comenzaron a exportar. De hecho la empresa Alston, adjudicataria del tren de alta velocidad, era originalmente estatal y todavía tiene participación del Estado francés.
En suma, la construcción de un sistema de transporte racional exige un diseño centralizado que articule los diferentes modos de transporte en función de criterios económicos y ambientales. Esta tarea sólo puede ser encarada por un estado que represente el interés general de la sociedad y que actúe con criterios de largo plazo, ya que los agentes privados o locales tienen intereses propios que pueden no ser compatibles con la organización de una red nacional.
OTROS MEDIOS, OTRAS DISTORSIONES
El modelo basado en el transporte automotor implicó el progresivo deterioro de la red ferroviaria, pero no condujo a la construcción de una red eficiente de carreteras.
La Argentina tiene 83.000 km. de caminos cada 1.000. Km.2, mientras que Brasil dispone de 195,000, México 159,000, Ecuador 152.000 y Chile, Venezuela y Colombia, 100.000. En los noventa se concesionó el mantenimiento de varias rutas importantes a cambio del cobro de peaje con el argumento de que contribuiría a mejorar la infraestructura. Salvo en algunos tramos más rentables, como los accesos a la Ciudad de Buenos Aires y otros pocos corredores, el sistema no cumplió su objetivo. Según una evaluación del Foro Argentina, para el año 2003, el 80% de la red vial nacional está en estado regular o malo, y para restaurarla se requerirían fuertes inversiones en el largo plazo que debería estar a cargo del Estado que actualmente administra el 75% de la red pavimentada y del total de la no pavimentada.
El descuido de la red vial llega al punto que no se adecuó la Ruta 14 que canaliza la mayor parte del comercio con Brasil, por lo que se encuentra en colapso.
Debido a la reducción del servicio ferroviario el transporte aéreo cobró importancia para la demanda de pasajeros de larga distancia. Pero ese sector no corrió mejor suerte que los otros. El gobierno menemista privatizó Aerolíneas Argentinas y desreguló el mercado de cabotaje, adaptándose al modelo de “cielos abiertos” preconizado por Estados Unidos. Luego de la privatización, la oferta deservicios aumentó y, siguiendo la tendencia internacional, se desataron guerras tarifarias. Este fenómeno unido a la caída de la demanda interna y a manejos ineficientes o dolosos de los dueños de las líneas creó un sistema insustentable que todavía está en crisis.
Por lo que corresponde al transporte marítimo, durante los años noventa desapareció la marina mercante estatal Empresas Líneas Marítimas Argentinas (ELMA) y la flota fluvial del Estado y se desmontaron los astilleros estatales. Sólo subsistió Astilleros Río Santiago por la firme oposición de sus trabajadores. Los gremios del sector, por el contrario, acompañaron la privatización. En 1990, ELMA, transportaba aproximadamente 40% del comercio exterior realizado por vía marítima, generando ingresos por 3,500 millones de dólares. En consecuencia, en la actualidad la casi totalidad del comercio exterior está controlado por armadores transnacionales que cobran los fletes y servicios. Durante la década del noventa los pagos al exterior por fletes sumaron 50.000 millones de dólares.
Referencias
Foro de la Cadena Agroindustrial. “Infraestructura de Transporte de Cargas en la República Argentina” 2005.
Alberto Müller. Transporte interurbano en la argentina: políticas para un crecimiento sostenible. Realidad Económica N°216. 28-09-2006.
Antonio Rossi, Clarín 17-1-08 y Alcadio Oña en Clarín 4-3-08.
Miguel Ángel Salvia, presidente de la Asociación Argentina de Carreteras. Clarín suplemento i-Eco, 3-2-08
Foro Argentina. Argentinos por un Transporte Integrado Nacional. La Integración de la Infraestructura, condición de la complementación productiva regional. Buenos Aires, 1° de diciembre de 2003.
Foro Argentina. Argentinos por un Transporte Integrado Nacional. Informe y Propuestas sobre el Sector de Transporte. Buenos Aires, julio de 2003.
*Licenciado en Economía Política en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Investigador del Centro de Estudios sobre la Estructura Económica (CENES) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Publicó numerosos artículos e investigaciones.
Publicó trabajos en varios libros colectivos. Es autor de los libros “La Globalización Financiera. Su impacto en América Latina”. CLACSO, Buenos Aires, 2001, “Porque cayó la Argentina” Editorial Norma. Buenos Aires, 2002 y “El capitalismo criminal. Las redes del delito global” Editorial Norma, Buenos Aires, 2003. Editorialista del diario Clarín y colaborador de Le Monde Diplomatique, edición argentina. jsevares@clarin.com
Qué tren está primero?

Se subió al debate sobre el sistema ferroviario desde la larga investigación que derivó en el estreno de su película La próxima estación. Cuando se discute la viabilidad de los proyectos de trenes de alta velocidad que el gobierno nacional quiere sembrar en el país, Fernando “Pino” Solanas pide que se debata primero el proyecto integral: “Ojalá algún día lleguen los trenes de alta velocidad al país, pero primero tenemos que hacer que los trenes de velocidad media unan la nación, que lleguen a todos los pueblos brindando el servicio esencial, como lo hacían antes del avance irresponsable de los camiones, los ómnibus y la guerra del automotor”, señaló.
Solanas aprovechó su presencia en Santa Fe para presentar la película, participó en un encuentro denominado “Tren para Todos” junto con el ex candidato a diputado nacional por Proyecto Sur Carlos del Frade y el ingeniero ferroviario Jorge Contesti. Además, se reunió con el gobernador Hermes Binner.
“He conversado con Binner sobre la reconstrucción del tren para todos y sumado su acuerdo”, se entusiasmó Solanas. Menos conforme quedó con el manejo del sistema en el que involucró la existencia de “un triángulo de corrupción e incumplimiento” conformado por “la conducción de los gremios ferroviarios, el Estado –en particular la Secretaría de Transporte– y los concesionarios”. Y planteó su desacuerdo por el “excesivo” lapso que implica realizar un paro de protesta por 24 horas. “Con una hora es suficiente”, indicó el dirigente de Proyecto Sur.
“Se viaja de una forma atroz e inhumana. Pero no comparto dejar un día entero sin trenes a todo el mundo. Hubiera bastado una hora de paro. Como la empresa no están en el andén, el pasajero se la agarra con las caras visibles que son los guardas”, dijo.
miércoles, 1 de octubre de 2008
Demasiadas muertes
En este país, hay muchas cuestiones difíciles de entender, sobre todo aquellas que son consecuencia de la negligencia, la dejadez y el desprecio de quienes deben velar por la por la vida y su calidad.
Menos comprensibles son, cuando, casi sin plata, con solamente un poco de celo y con el cumplimiento de la normativa vigente se podrían evitar males terribles.
Mayor indignación e impotencia nos provoca, cuando él o los afectados por estos hechos, son personas cercanas o de nuestro conocimiento.
La muerte incomprensible en un accidente de tránsito de un amigo querido de mis hijos y el dolor de su familia, me hacen volver a insistir sobre esta problemática.
Si bien en entregas anteriores ya me he referido al tema de la accidentología vial y el desmadre que esto genera en la salud social e individual. No podemos soslayar que ello es producto de variadas concausas de naturaleza política, entre las que podemos reseñar:
a) Rendición incondicional a las multinacionales automotrices como casi único sustento de la matriz de transporte en la Argentina, situación que se asocia con la dependencia a la industria del caucho y de los hidrocarburantes.
b) Aniquilación del ferrocarril.
c) Insuficiencia de infraestructura vial.
d) Ausencia de una planificación estratégica en materia de transporte y tránsito.
e) Pérdida de valores y de respeto por el otro.
Esta mezcolanza se transforma en un cóctel explosivo, que todos los años se lleva puesta la vida de aproximadamente 8.000 personas. Las frías estadísticas nos hablan de 22 fallecidos por día, con un gran porcentaje de ellos, jóvenes. Una cifra escalofriante de la cual tenemos poca conciencia y que no valoramos en su cabal magnitud.
Para graficarla, conviene hacer algunas comparaciones, con acontecimientos que acapararon la atención mundial o nacional y con una gran cobertura en los medios de prensa, algunos ocurrieron hace casi un siglo y otros apenas unos pocos años.
Quizás las mismas puedan parecer odiosas, pero son comparaciones al fin:
En el naufragio del Titanic murieron 1500 personas
En la guerra de Malvinas, aproximadamente 650 compatriotas
En el incendio del boliche “República de Cromagnon”, hubo 182 muertos.
En el avión de Austral que cayera en Fray Bentos, 74 muertos.
En el accidente del avión de LAPA, fallecieron 65 personas
En el incendio y caída del dirigible Hindenburg, 36 muertos.
A partir de estos datos tenemos que aceptar que en Argentina cada 68 días se hunde un Titanic, cada 29 días hay una guerra como la de Malvinas, aproximadamente cada semana hay un Cromagnon, cada 3 días se cae un avión y cada día y medio se incendia un dirigible.
Estos datos son realmente alarmantes y muestran palmariamente un desprecio por la vida generalizado y más por parte de quienes deberían ser sus más fieles custodios.
Al Capone y el Sindicato del crimen eran nenes de pecho, frente a esta institucionalización de la muerte.
Preocupado y desolado por la falta de respuestas, fui como otras veces a charlar con un viejo amigo, agudo observador de la realidad, el desenvolvimiento de los procesos sociales y defensor a ultranza de las causas perdidas, sobre este tema, que de tanto en tanto, ocupa la portada de la mayoría de los medios de comunicación del país y que desvela las neuronas de los decidores políticos en el marco nacional, provincial y municipal.
Al verme llegar y antes que le pueda decir nada, me largó un;
-Otra vez con tus cavilaciones inconducentes.
Sin dejar que siga hablando, le mostré las cifras del horror y las comparaciones que había hecho.
Muy serio me miró y dijo:
-Si no fuera tan doloroso, te diría que es una consecuencia directa de la teoría maltusiana, pero no, es una catástrofe que anida en la falta de voluntad política de encontrar una salida al problema.
-Te digo más, has visto que al término de cada año y sobre todo al comienzo del período de vacaciones, asistimos a un incremento de la preocupación sobre la accidentología vial y sus luctuosas consecuencias, lo que se refleja en todos los medios de comunicación.
- Ni hablar en los períodos de recambio institucional, donde cada funcionario que asume promete poner coto a esta pandemia argentina, que en solo un lustro ha cosechado más muertos y heridos que cualquier guerra o dictadura padecida en estas tierras. Pasado un tiempito todo sigue igual y las lamentaciones aumentan.
Pero algo se debería hacer, si es que se puede, o el tema no tiene solución? Dije
-Tiene, …evidentemente que no se podrán evitar todos los accidentes, pero muchos si y con muy poco.
Cómo? Pregunté.
- Mirá por la ventana y fijáte, cuántos autos pasan con los vidrios oscurecidos o polarizados?
Muchos, no se en que porcentaje, pero en esta zona y con este sol, la gente debe tener calor y trata de protegerse, otros no querrán que los vean o por seguridad y sin duda habrá otras razones igualmente fundadas . Contesté.
- Exactamente, todos tienen una buena razón para oscurecer los vidrios. Me dijo y siguió.
- Pero ninguna de todas ellas es tan buena como para justificar el incumplimiento de la ley y menos la tolerancia de los encargados de hacerla cumplir. Por qué no se si sabrás que toda la normativa en la materia prohíbe estas modificaciones en los autos.
- El tema es que a las áreas de control de infracciones, les interesa más la recaudación por multas por mal estacionamiento o vencimiento de la tarjeta que otra cosa, sino fijáte este dato: durante el año 2005 en la ciudad de Buenos Aires se hicieron 633 multas a coches oscurecidos, contra un millón por mal estacionamiento. (1) Te darás cuenta cuál es el objetivo de los inspectores?
- Lo que te digo no son casos aislados, ya que el 41% de los autos y un 35% de los transportes de carga que circulan lo tiene. Según un estudio del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI), casi el 50% de los autos chocados o destruidos llevaban estos vidrios. "Además, al estudiar los impactos laterales, comprobamos que el 56% tenía ventanas oscuras. Con esto se demuestra que dentro de un automóvil con vidrios oscuros cuesta más distinguir a otros vehículos, peatones, ciclistas o motociclistas que circulan a los costados", (2) - Los expertos afirman que incrementan en un 30% la posibilidad de sufrir un choque. A la inversa, si efectivamente se aplicara la prohibición, reduciríamos en un 30 % los choques y sus consecuencias lamentables.
Ante tanta contundencia, me despedí de mi amigo, más preocupado que antes y me fui pensando que además de los accidentes, con los vidrios oscurecidos no podemos ver si al volante del auto está un menor, personas descompuestas, alcoholizadas o armadas.
La pregunta del millón es quién va a prohibir estos vidrios, si jueces, funcionarios, legisladores, empresarios y demás los usan.
Demasiadas muertes ya hemos acumulado en la Argentina, como para seguir sumando hechos lamentables sin solución de continuidad, producto de la incompetencia, la falta de voluntad política y de una visión integral al problema.
Con más dudas que certezas, me despido hasta la próxima aguafuerte.
Ricardo Luis Mascheroni
DOCENTE
1.- Diario “CLARÍN”, 04-06-2006
2.- Diario “La Nación”, Jueves 8 de noviembre de 2007
miércoles, 17 de septiembre de 2008
Un tren de todos y para todos, con bici también

Levante-EMV.com » Opinión
ANTONIO LLÓPEZ Desde estas páginas de opinión son habituales las referencias al ferrocarril desde su dimensión económica o si se quiere empresarial. Hace unos años se reivindicaron desde los círculos empresariales las líneas de alta velocidad y más recientemente los corredores de trenes de mercancías sobre líneas convencionales. Reivindicación, que esta vez si, apoyamos, pero de la que desconfiamos en tanto y cuanto desconocemos las posibles repercusiones que las propuestas empresariales tendrán en los servicios de viajeros (regionales y cercanías) que se prestan sobre estas líneas.
Por esta vez y coincidiendo con la Semana Europea de la Movilidad, quisiéramos reivindicar el tren más cercano al ciudadano de a pie. Los que nos preocupamos por la movilidad y que aspiramos a conseguir unas sociedades más evolucionadas en cuanto al uso de medios de transporte eficientes desdel punto de vista energético, medioambiental, de tiempo, espacio y costes económicos, nos preocupa la situación en la que se encuentra el ferrocarril en nuestro país.
De sobra es conocido el tremendo desequilibrio (fomentado durante más de medio siglo) que hay entre las infraestructuras viarias y las ferroviarias, hecho que ha empezado a corregirse en los últimos años con la construcción de líneas de alta velocidad. Sin embargo, con ello más que la muerte de la carretera lo que se está produciendo es la muerte del ferrocarril. Del ferrocarril que es capaz de competir con el coche en las áreas urbanas (gracias a la intermodalidad con otros medios de transporte como por ejemplo la bicicleta) y del ferrocarril que puede ayudar a hacer del medio rural un medio más asequible a todos.
De momento y como vaticinamos, las LAV (líneas de Alta Velocidad) Madrid-Sevilla y Madrid-Barcelona han supuesto la muerte de un buen número de estaciones y la supresión de los demás servicios ferroviarios de larga distancia, que aunque más lentos eran mucho más baratos. Otras van en camino y ya anuncian el cierre de estaciones y tramos servidos hasta ahora por trenes regionales como parece que ocurrirá en la LAV Madrid-Lisboa o sin ir más lejos en el corredor Madrid-Levante. Mientras tanto, en el núcleo de cercanías de Valencia se ha multiplicado por tres el número de usuarios, pero hay los mismos trenes y circulaciones que antes. La comunidad valenciana carece de una verdadera red de trenes regionales (como es el caso de la red Catalunya Express) que conecte entre si todas las ciudades de gran y mediano tamaño de nuestra comunidad y con las comunidades limítrofes. En el caso del metro son constantes las protestas por falta de trenes y circulaciones en la línea 1 y la reivindicación de los horarios nocturnos.
Nosotros estamos por el tren, pero un tren de todos y para todos y con bici también.
Estamos hablando de un tren que al igual que en los otros países de Europa pagamos todos (vía impuestos) y disfrutamos todos por igual, llevemos con nosotros bicicletas, seamos usuarios de los cercanías, de los regionales, de largo recorrido o de alta velocidad. En Francia por ejemplo, dónde la alta velocidad no supuso la muerte de los otros tipos de tren, la bicicleta se puede transportar en el 90% de los trenes incluso en los de alta velocidad.
Aquí, hay dos categorías de ferrocarril y dos categorías de usuarios del tren: una de primera clase y minoritaria que utiliza el Ave y otra de segunda clase y mayoritaria que utiliza los demás, y dentro de ésta, un subgrupo que Renfe ha decidido eliminar poco a poco: los que decidimos viajar con la bici en el tren por motivos de trabajo u ocio. Como ejemplo de lo que decimos: la compra por parte de Regionales de los trenes TRD dónde no se nos deja llevar bicicletas, y la amenaza de tirarnos de todos los trenes regionales en el plazo de unos pocos años, cuándo los trenes actuales sean sustituidos por casi un centenar de nuevos trenes (ahora en fabricación) y de los que no tenemos garantía alguna de que lleguen a admitir bicicletas.
*Miembro de Valencia en Bici.
viernes, 22 de agosto de 2008
Por una nueva cultura de la movilidad.
Publicado en "Tren para Todos" en la sección Medio-ambiente,
http://www.trenparatodos.com.ar/medioamb.phpPor Elba Stancich
La Movilidad Sustentable es una manera de desplazarse y de viajar que tiene como premisa un profundo respeto por las personas y la naturaleza. Un respeto especialmente dirigido a residentes, peatones, ciclistas, pasajeros del transporte público, conductores.
Una movilidad sustentable es una manera de viajar donde el coste energético se minimiza, tanto en la elección del modo de transporte como disminuyendo el número de viajes realizados y su longitud. Y aquí está el quid de la cuestión, no solo se trata de disponer de medios de transporte lo más eficientes posibles, sino de repensar la necesidad de viajes, y esto necesariamente conlleva a repensar el modelo de producción y consumo. Por ejemplo, es irracional que una papa viaje miles de kilómetros para llegar a la mesa, cuando podría producirse a escasos kilómetros de quien la consume; así como es irracional y perverso alimentar la carrera automotriz del mundo con biocombustibles, y decir que se trata de un "transporte ecológico".
En muchas ciudades la sociedad empieza a reclamar por una nueva cultura de la movilidad que promueva la apropiación equitativa del espacio y del tiempo de la circulación urbana, priorizando los modos de transporte colectivos, en bicicleta y a pie, reordenando los espacios y actividades urbanas de manera de reducir la necesidad de desplazamientos motorizados y sus costos, y construyendo espacios y tiempos sociales donde se defienda y promueva la calidad del ambiente natural, el patrimonio histórico, cultural, artístico y paisajístico.
Optar por una movilidad sustentable es una opción política. Es cuestionar radicalmente la "cultura del automóvil particular", que en promedio ocupa más del 40 % de los espacios urbanos, para calles, garajes, estacionamientos y servicios para autos. Es comprender que los problemas de congestionamiento, inseguridad y contaminación, no se resuelven con ampliación de autopistas, más estacionamientos y más inversión para favorecer la circulación del automóvil.
Tampoco implica que tenemos que desterrar el auto como medio de transporte, pero sí disminuír su jerarquía, y que a la hora de planificar e invertir, se proporcione, en primer lugar, suficiente comodidad y seguridad a los movimientos de los peatones y ciclistas, y en segundo lugar a los pasajeros del transporte colectivo. Esto en cuanto al transporte urbano. Para largas distancias, la movilidad sustentable primero interpela -en cuanto al transporte de cargas-, si se trata de un flujo de mercaderías o materias primas que aporta a la construcción de sociedades sustentables, o refuerza el modelo concentrador de riquezas en pocas manos y depredador de la naturaleza. Posterior a ese debate es la discusión de qué modo de transporte sería el más apropiado.
Con esta perspectiva, iremos analizando las ventajas del transporte ferroviario.
Las ventajas del ferrocarril
Muchos problemas de transporte podrían resolverse mediante la creación de un sistema de transporte diversificado en el que el tren volviese a tener un papel relevante. Los trenes convencionales (no el de alta velocidad) tienen ventajas sobre el transporte por carretera o aéreo: mayores beneficios económicos y ecológicos (muchos de los cuales están ligados al consumo eficiente de energía), y las posibilidades de descongestión y buen aprovechamiento del espacio. Poseen además el incalculable valor social de una reducida tasa de accidentalidad, mucho más baja que el transporte carretero y ni hablar, -si se trata de vagones en condiciones y confortables- del placer que brinda el viajar en tren.
Cuando se realizó la Conferencia de las Partes de la Convención sobre Cambio Climático (COP 10), en Buenos Aires en diciembre del 2004, fue difundido un estudio (1) sobre los costos de accidentes y daños ambientales provocados por el transporte. Estos costos, que no se reflejan en las tarifas ni en el precio de los combustibles, son los denominados costos ocultos ó externalidades.
Para el transporte de pasajeros las externalidades del ferrocarril son 3,3 veces menores que las del transporte automotor y 4 veces menos si se trata de transporte de cargas.
El estudio enfatiza la necesidad de alcanzar un balance apropiado de costos entre los diferentes modos. Las altas externalidades del uso del auto y el avión crea importantes distorsiones, y si bien estos costos no son atribuidos a los usuarios bajo el principio del "contaminador pagador", sin embargo los termina pagando la sociedad en su conjunto.
En este contexto, y dada la importante contribución del sector transporte al cambio climático, es urgente implementar políticas para alentar un mayor uso de modos más amigables con el ambiente, como el ferrocarril.
Habiendo superado la fatídica frase "ramal que para ramal que cierra", ojalá pasemos a recuperar ramales y revitalizar nuestros trenes, medio que se tendrá que ir jerarquizando si apostamos a promover la cultura de la movilidad sustentable.
Bibliografia consultada:
- Marcia D. Lowe, "El resurgimiento del ferrocarril". La situación en el mundo. El informe Worldwatch.1993.
- Nazareno Stanislau Affonso,"Muito Além do Automóvel: Por uma Política Nacional de Mobilidade Sustentável", 1991.
- Ole Thorson, "Movilidad sostenible", La Factoría N °5, Febrero-Mayo 1998.
- UIC and CER. "The true costs of Transport, IWW Study, 2004.
Notas:
1 - El estudio fue encargado por el Sindicato Internacional de ferrocarriles (UIC, Internacional Union of Railways) y la Comunidad del Ferrocarril europea y compañías de infraestructura (CER, Community of European railway and infrastructure companies). Y fue realizado por dos institutos independientes, INFRAS (Zurich) y IWW (University of Karlsruhe) que analizó el transporte en 17 países europeos. El mismo era una actualización de un análisis de costos realizado en el año 2000 en base a datos tomados desde 1995.
Entre 1995 y 2000, el total de costos de externalidades por accidentes, daños ambientales y congestión aumentaron más del 12% en los países analizados. En el 2000, el total de externalidades para todos los modos de transporte se estimó en 650 mil millones de euros, ó 7,3% del producto bruto interno de Europa, habiendo sido de 530 mil millones en 1995. Las causas directas de este aumento fueron en primer lugar el aumento del volumen de tránsito, sobre todo el carretero y el aéreo, y el aumento de los costos por contaminación del aire, especialmente para el transporte carretero.
El 83,7% de los costos correspondieron al transporte carretero, seguido por el 14% del transporte aéreo. El ferrocarril resultó responsable solamente del 1,9% y el transporte fluvial del 0,4%. Dos tercios del total de los costos provienen del transporte de pasajeros y un tercio del de carga.
sábado, 2 de agosto de 2008
Pueblos vivos, NO al TAV

Luego de muuuucho tiempo sin postear, encontre este artículo que quiero compartir, de cómo resisten una línea de alta velocidad en España.
En esta página: http://www.kaosenlared.net/noticia/64419/foto-cronica-acampada-contra-
tren-alta-velocidad-euskal-herria hay una Foto-Crónica de la Acampada contra el tren de Alta Velocidad en Euskal Herria. Es una crónica completa de los diez días de lucha contra el tren de alta velocidad: marchas en bici, acampadas, charlas, desalojo de un centro social, etc.
Gaviota
miércoles, 21 de mayo de 2008
Libros para todos, trenes para todos.
Libros con muchos colores para los chicos, novelas para las señoras, diccionarios para que las bibliotecarias simplifiquen su tarea y todo lo demás que ya se sabe: un poco de clásicos para los que comienzan la Universidad, algo de autoayuda, una pizca de libros de cocina y lo que el enviado elija. Al enviarnos a nosotros, no iban a faltar los libros de fútbol, ni los libros de historia o ciencias sociales.
Desde un primer momento barajamos la posibilidad de ir en tren. Es allí cuando el socio 3911, (yo soy el 3467) se entusiasmó con la idea de acompañarme. ¡A la Feria del libro! Empujado por la no menos interesante posibilidad de faltar a la escuela, insistió para que hiciéramos el viaje en tren.
Yo, la verdad, dudé… siete horas de acá a Buenos Aires, para un viaje que insume cuatro cuando vas en colectivo, realmente sonaba a demasiado. Pero, el horario de salida era el viernes a las 4:45, lo que compensaba la demora: teníamos que estar a las 14:30 en la Rural de Palermo y los tiempos daban bien. Además, es más barato, y cada pesito que ahorremos, significa un libro más.
Llegamos a Rosario Norte a las 4:40. El tren ya estaba en el andén y el motor encendido. Ahí comence a recordar esa vibración que transmite un tren encendido a todo lo que se le acerca. Todo Rosario Norte latía al ritmo del motor. Preguntamos por las boleterías y el “Guarda” (un empleado sin gorra, ni ambo gris, pero que más o menos parecía ferroviario) nos dijo: “arriba te cobro”.
Subimos apurados a un vagón muy limpio y aromatizado de lo que antes se consideraba la categoría “Pullman” donde yo nunca había viajado. Siempre en turista. El tren del siglo XXI ya me recibía mejor que lo que me había dejado su antecesor del siglo pasado, a quien solo ocupé en asientos marrones rebatibles. 3911 tiene 13 años y le costaba disimular el asombro ante esa cosa rara, gigante y tan exenta de la sutileza del diseño moderno. De todos modos sorprendieron los asientos, la chapa que debe extraerse de abajo para convertirlos en “semi cama” y que los foquitos para las luces de lectura, anduvieran pese a su diseño “de estilo re-rústico” como dijo 3911.
¡Los portaequipajes! Distintos de los de los micros, donde no entra más que una cartera de dama. En estos (unas parrillas de acero inoxidable sostenidas por unas ménsulas de cincuenta centímetros de largo, atornilladas a la pared de la carrocería, y con espacio suficiente como para poner una bolsa de papas llena.
Mirando hacia adelante, una estilizada figura nos indicaba el baño de hombres, mientras que a nuestras espaldas se ubicaba el de las damas. Junto a la silueta, la leyenda “CAPACIDAD: 52 PASAJEROS”.
El silbato del guarda sonó. El del tren ratificó y ahí comenzó el viaje de 3911 hacia la sorpresa. Con el movimiento del tren comenzaron a moverse en mí los recuerdos de aquellos viejos viajes en tren de mi adolescencia y comenzamos a disfrutar de la mirada que el tren ofrece cuando uno se asoma a la ventanilla, cuya celosía de aluminio, sorprendió a 3911.
Por primera vez, él veía el Cruce Alberdi no desde el lugar del que espera, sino desde la posición del que se va moviendo. Pasamos por el cruce de Carriego (estación Ludueña) y no puteamos porque nos agarró el tren: éramos el tren.
Me gustaba que el tren lo sorprendiera. Creo que a un pibe de trece años, lo sorprenderá mil veces más este tren de siete horas a Retiro por treinta y tres pesos que el tren bala de ochenta minutos y cuatro mil millones de dólares.
De repente, comencé a darme cuenta de que viajando en tren uno vé mucho más que cuando transita el –ahora lo sé claramente- espantoso viaje por la autopista.
Desde el tren se ven las dos mitades de las ciudades que se cruzan. Inclusive ves aquellos raros pueblos que no tienen “del otro lado” porque son “de un solo lado” de la vía. No ves la “bajada” hacia San Nicolás, San Pedro, Ramallo. ¡Pasás directamente por las estaciones! Con su bosquecito de eucalitpus contiguo y sus cabines, sus viejos tanques de agua, su paso peatonal (en algunas) y sus pasos a nivel. Vimos también esas viejas esquinas todo-almacén, con calles de tierra recién regadas, como en “Río Luján”. O la pobre “Bancalari” que haciendo honor al nombre tiene que soportar un cartel a medio hacer, distinto de los que engalanan todas las otras estaciones del ramal.
Pero el tren te ofrece también otro paisaje. Ves a las cerealeras que tienen sus silos junto a las vías, ves las casas de los countrys y los clubes de golf cuando pasás por Escobar.
Y también ves a los que viven “en la vía” en todo sentido. Casitas pobres, de cartón, chapa, nylon y lo que se consiga; los chicos jugando a metros del paso del tren. Gente y casas a las que seguramente el tren bala y su super velocidad haría volar desintegradas por el aire si les pasara relativamente cerca.
Finalmente, tras los saltos que nos propone este tren cuando levanta cierta velocidad (digamos que cuando va a sesenta, los brincos te despegan –literalmente- de tu asiento) llegamos a la monumental estación Retiro (más grandes aún los ojos de 3911).
El tren (una vez más) nos sirve como una explicación y una metáfora de la historia y de los proyectos de país. Si es para todos, es lento. Si es rápido, será para pocos.
Mi hijo, el socio 3911, nació en 1994 y conoció el tren hace una semana. Le encantó el viejo tren, saltador y de tranco lento. Aprendió a ver el tren y fundamentalmente a ver lo que el tren nos mostró en este viaje.
El socio 3467, el que escribe, nacido en 1968, se pregunta si realmente los que no nos queremos subir a la farsa del “tren bala” nos estaremos perdiendo el último tren para vivir en una Argentina para todos. Es que preferimos que ande a los saltos y sea lenta, pero queremos que sea, como los libros, para todos.
PD: a los libros de siempre, esta vez le agregamos algunos para los viejos “ferrucas” de la biblioteca y ¿porqué no? para los nuevos enamorados del tren.
Pablo Ernesto Suárez
Tren para Todos


Entrá acá: http://www.trenparatodos.com.ar
En estos dos meses sin actualizar el blog, se han producido y enhorabuena, cantidad de notas y comentarios sobre el tren bala, y una creciente conciencia pública de lo inconveniente de un tren de alta velocidad para Argentina.
Como dice la cabecera de este blog, el propósito era compartir informaciones con respecto al alto impacto ambiental de los trenes de alta velocidad y su impacto político, económico y social, para desnudar su absoluta insustentabilidad. Y al mismo tiempo revindicar el viajar al tren y otros modos de movilidad sustentable.
Es por eso que siento que de algún modo este blog ha aportado su granito de arena y me complace difundir esta campaña de Tren para Todos impulsada por Proyecto Sur y varias organizaciones estudiantiles, sociales y sindicales.
Gaviota
martes, 26 de febrero de 2008
Tren bala: la fiesta interminable
EL TREN BALA: Mucho más que un medio de transporte…
Por Ricardo Luis Mascheroni *- Docente e Investigador UNL
Poco días atrás, los argentinos asistimos, algunos asombrados, otros encantados y los más indiferentes, a la presentación en sociedad y lanzamiento publicitario del famoso Tren Bala.
La firma del contrato con un consorcio francés, eventual constructor del tren de alta velocidad que uniría a las provincias de Buenos Aires y Córdoba, pasando por Rosario, fue el motivo del evento.
Hasta ese momento,
Presentes en el acto, los Gobernadores de las Provincias involucradas y los intendentes de las ciudades más pobladas del interior, mostraban su alegría por este logro, mientras cientos de pueblos y localidades a lo largo y ancho del territorio nacional y de nuestra Provincia languidecen o directamente están en extinción por falta de medios y vías de comunicación.
En el epígrafe del presente, afirmaba que el tren de alta velocidad es mucho más que un medio de transporte, por cuanto creo que su construcción, por lo menos en Argentina, es parte de un esquema mental perverso, que encierra una concepción autoritaria y antidemocrática en el manejo del Estado y la gestión pública, alejadas de las necesidades reales de la población y producto de la soberbia del matrimonio presidencial, las deudas de-vidas al Club de París y el lobby de las corporaciones privadas de signo multinacional.
Estas tendencias a las obras faraónicas (que solo pueden ser hechas por faraones, de allí su nombre), no son nuevas, ni nos deben sorprender, en distintas épocas, reyes, déspotas y gobernantes varios, han querido jugar a ser dioses y perpetuarse en la memoria colectiva a través de construcciones y empredimientos de distinta naturaleza, además de hacer buenos negocios.
Según enciclopedias históricas, el buen sátrapa Mausolo, que nada destacable hizo en su vida, salvo la construcción de su tumba, el Mausoleo de Halicarnaso, es un ejemplo de ello.
Ni hablar de las Pirámides de Egipto, o los Jardines Colgantes de Babilonia, para mencionar sólo algunos portentos, todos realizados a costa del esfuerzo, el sacrificio y la vida de pueblos enteros, para el goce y disfrute de unos pocos.
Sin ir más lejos, Menem durante su gobierno anunció la construcción de una plataforma estratosférica que en pocas horas pondría a los usuarios en el Japón, sin dejar de mencionar a la famosa aeroisla del Tigre, entre otros proyectos disparatados.
En esencia, no hay muchas diferencias entre un emprendimiento y otro, más allá de quien encarna el ejecutivo nacional.
En momentos actuales, el tren bala es el resurgimiento de la vieja antinomia entre el Puerto de Buenos Aires y
Miles de millones de dólares dilapidados en beneficio de unos pocos que lo tienen todo. Mientras tanto el país real y doliente, sigue incomunicado y sentenciado a mirarlo por TV.
Lejos estoy, de pretender abordar en el presente algunos interrogantes, como los siguientes: de dónde saldrá la energía para el emprendimiento, cuántos ramales, hoy abandonados, se podrían reparar y reacondicionar con lo que saldrá esta locura, a cuánto ascenderá el precio de los pasajes, quiénes gerenciarán la obra y muchas otras dudas que seguramente Ud. compartirá.
Me abstengo además de hacer mención de los recientes estudios canadienses o españoles de impactos ambientales sobre el tema, que palmariamente han demostrado la nula rentabilidad social de estos emprendimientos, su enorme costo energético y su brutal incidencia en el entorno, y que en definitiva reafirman la inconveniencia de este sistema de transporte.
Creo que política, filosófica, económica y éticamente este proyecto encarna una continuidad de la estructura mental de la fiesta menemista de la década del ’90 y lo que es peor, la ausencia absoluta de un proyecto estratégico de Nación, que contenga y de satisfacciones a sus millones de habitantes y no a los grupos de poder que de espaldas al país, conducen, planifican y realizan sus negocios en Puerto Madero.
Despidiéndome hasta las próximas Aguafuertes, les digo: De las crisis económicas se puede salir, de las crisis morales y la falta de patriotismo, rara vez o casi nunca.
* rimasche2@yahoo.com.ar